Todo empezó una tarde de primavera, cuatro amigos tomando unas cervezas en un chiringuito de playa. Desde hace más de 10 años todos los viernes nos reunimos, pero esta vez iba a ser especial, había un tema en concreto que tratar, nuestras vacaciones de agosto estaban ya a la vuelta de la esquina. No tardamos mucho en decidir, por votación popular ganó la idea de irnos de vacaciones a la isla blanca. Nuestro viaje sería algo inusual, no queríamos el típico viaje a Ibiza, queríamos ser exploradores, queríamos un viaje distinto, conocer playas poco transitadas y no un monótono turismo convencional.

Fue entonces cuando empezamos nuestra búsqueda de experiencias distintas en Internet: alquiler barcos vela, alquiler charter Ibiza, charter Ibiza… no tardamos mucho en encontrar una empresa llamada Moana, Ibiza boat rental, que nos ofrecía todo lo que teníamos pensado: aventura basada en turismo sostenible que cuida el medio ambiente y busca reducir la huella ecológica al mínimo. Tengo que decir que en nuestro grupo estamos bastante concienciados con este tema, así que quizás, esto fuera la guinda del pastel a la hora de decidirnos.

Una de las ofertas que más se ajustaba a nuestra idea, era el alquiler de un fantástico SACS SAMURAI 8.5, que también incluía el alquiler de dos motos de agua con el depósito de combustible lleno y un magnifico tentempié con bebidas y aperitivos.

Podríamos realizar todo tipo de actividades acuáticas: blade fish,snorkel y paddle surf en aguas cristalinas de Atlantis.

Así empezó la aventura, llegó el gran día.

Nos levantamos en uno de los mejores hoteles, Ibiza Gran Hotel. Un paraíso de lujo que hace que uno sienta que la isla gira a su alrededor con sólo poner un pie en él. Posee una magia especial, te envuelve y hace que todo fluya con naturalidad y mucha paz, recibimos un trato espectacular.

De allí a nuestra cita con Moana. Nos recibieron con una amabilidad exquisita. Empezamos nuestra ruta, qué paisajes, cuánta paz, esto era lo que todos habíamos soñado y se estaba haciendo realidad. Una inyección de adrenalina que nos hacía estar en ese momento en ese lugar. Nuestra mente no tenía tiempo para distraerse con otra cosa que no fuera vivir en ese momento presente y disfrutarlo como auténticos niños.

El patrón en un momento dado nos preguntó si alguno de nosotros estaba dispuesto a conocer un poco más desde dentro la embarcación, si estaba dispuesto a ponerse al frente, siempre claro, bajo su supervisión.

 No tardé en ofrecerme, fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Por un momento sentí que estaba solo, sólo podía sentir la extraordinaria paz que el mar me estaba proporcionando, era todo un lujo ver aquel paisaje desde aquel sitio privilegiado, en primer plano, como si sólo existiese horizonte y nada más.

 El agua cristalina casi parecía un espejo en el que se reflejaba al detalle mi felicidad, el cielo azul que se juntaba con el color del agua en un confín que no parecía tener fin.

 El empleado de Moana, encargado del alquiler barcos Ibiza o boat charter Ibiza, me asesoró y me explicó que tendría que conseguir un carnet que se llama PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo), si quería disfrutar de aquello toda mi vida. Además me convenció más si cabe, porque esto también me habilitaría para el gobierno de motos náuticas, dentro de los límites específicos de navegación aplicables a éstas, de acuerdo con sus características técnicas.

Un viaje difícil de explicar, tanto de trato como de experiencias vividas; la calidad humana que me transmitieron supera con creces todo lo demás.

Pero he de ser sincero, la sensación de verte sólo en medio del océano cuando estas rodeado de gente, eso sí que no lo supera nada.

Ese fue el punto de inflexión en mi vida y me prometí a mí mismo que lograría la manera de ser yo, la próxima vez, el patrón de mi propio barco.